Katrina: Un día de lecciones
Es increíble como la naturaleza nos sigue dando lecciones. Vivimos en una era donde existe una lucha de causas en busca del poder increíble, existen perseguidos y persecutores que a veces intercambian roles según el contexto. Estados Unidos, la primera potencia del mundo, hoy vive días de tristeza, marcados por el mayor desastre natural de su historia, Katrina. Centralizados en una lucha contra el terrorismo, contra la injusticia, etc; en búsqueda constante de una confirmación de su poder, Bush ha concentrado sus fuerzas hacia lugares equivocados, mostrando una despreocupación respecto a los ciudadanos de este "Gran País". Es posible pensar que quizás ni siquiera Al Qaeda hubiera sido capaz de provocar los daños provocados por Katrina, convirtiendo hoy a New Orleans en una ciudad fantasma, sobrepasada por el mar y además sobrepasada por la desesperación de los sobrevivientes. Las imágenes que estamos viendo a diario en los noticieros dan cuenta de un país subdesarrollado, tercermundista, que teniendo la oportunidad y los recursos para prevenir este desastre, no hizo nada. Los recursos que estaban destinados a la Oficina Federal de Emergencia se los llevó la guerra de Irak o la carrera espacial, y gracias a este tipo de decisiones hoy confundimos las imágenes de Estados Unidos con las que veíamos hace un tiempo de Haití.
Los efectos de Katrina tendrá un fuerte impacto sobre el presidente Bush, quién ya ha bajado su apoyo popular a causa de la incursión bélica en el medio oriente, hoy el asunto empeora y su capital político muestra un escaso apoyo. Estados Unidos estaba al tanto de lo que podía pasar, un huracán es previsible, a diferencia de un terremoto, e impacta ver como no se hizo nada, y quizás más que impactar, indigna.
Katrina se convertirá en el desastre más caro de la historia, superando los 30 mil millones de dólares, además puede ser el hecho más caro para la administración Bush, el manejo de la información ha sido tal como se manejó en los atentados del 11-S del 2001, nadie puede asegurar la cantidad de desaparecidos, fallecidos ni sobrevivientes, pero al guiarnos por las imágenes podemos ver que el desastre no es menor, y la capital del jazz tendrá una lenta recuperación que demorará años en volver a ser la de antes, Estados Unidos tendrá que hacer más de lo necesario para borrar ésta imagen tercermundista que está dando. Y Bush le tendrá que rendir cuentas al pueblo norteamericano, quienes quizás hoy piensan que su mayor amenaza no es un huracán, ni Al Qaeda, sino quien lleva las riendas de la primera potencia.
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