entropía

la esencia de la comunicación

29.8.05

Nuestros Días


Cada día es el momento escogido para que cada uno de nosotros no deje de sorprenderse nunca. Es cosa de ver las noticias y ver como nuestra capital, la madre de la centralización, sucumbe frente a dos días de lluvia, vemos como miles de chilenos que fueron beneficiados con programas como "Un Techo para Chile" son los más afectados por catástrofes como éstas. En este momento me doy cuenta que quizás no estamos avanzando, las cifras de crecimento, de desempleo son sólo cifras al ver una mediagua desmoronándose en Lo Barnechea, al ver como los solidarios chilenos nos movilizamos para ir en ayuda de quienes hoy nos necesitan, reunimos fuerzas, alimentos y nos paramos otra vez, y ayudamos a pararse a los afectados, quienes son los mismos de siempre.
Con esto intento lanzar la idea de que quizás no somos lo que creemos ser, ni lo que nos quieren mostrar que somos. Este es un país lleno de incoherencias y acontecimientos que nos descolocan, después de un buen remezón, donde cada vez volvemos a realizarnos las mismas preguntas, como si volvieramos al punto de partida.
Se aproximan cambios, cambios en el sistema de transporte de nuestra capital, y nos preguntamos si este nuevo sistema es el idóneo para una ciudad que se llueve como lo ha demostrado en estos días.
Estamos próximos a una nueva elección presidencial y más allá de cuestionar por separado a cada uno de los candidatos (cosa que no vale la pena), cuestiono su capacidad, en general, creo estar frente a uno de los peores grupos de candidatos al sillón presidencial de la historia de Chile.
Por otra parte y por último, hoy podemos decir lo que queramos y luego desdecirnos, podemos un día pedir disculpas y luego retractarnos, así se nos enseña que se hacen las cosas, así nos muestran cada día que las cosas funcionan.
Cada país tiene lo que se merece...

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27.8.05

De la Ley de Murphy a la Entropía

El desorden irresistible
En cierto modo, esta “Ley” es algo así como la versión popular de esa tendencia al desorden que los físicos conocen como “entropía”. Pero este es otro concepto que también ha padecido el efecto Murphy.Cuando sacamos una noción de su contexto específico, ya sea para explicarla, para generalizarla o simplemente para hacer ostentación de vocabulario, suele ocurrir lo peor.Pese a todos los esfuerzos, es inevitable que la gente termine creyendo que la relatividad consiste en creer que todo es relativo, que el positivismo es una actitud optimista o que la teoría de cuerdas tiene algo que ver con la música.Sucede que aquello que empieza como un escueto informe científico, con el tiempo desemboca en un libro dirigido a un amplio público. Si tiene algún éxito, alguien lo reduce a una ligera nota periodística, hasta que la televisión lo descubre y lo somete a la máxima simplificación. En consecuencia, lo que termina circulando puede ser un disparate total. Basta pensar en un concepto tan abstracto como el de “energía”, caído en manos de sanadores, dietólogos o instructores de gimnasia.Un proceso como éste puede describirse como un incremento de la entropía: una noción nacida con las máquinas térmicas que se ha generalizado hasta alcanzar campos tan remotos como la teoría de la información y la cosmología.
Acumulación de ruidos
En el caso de la comunicación, la entropía sería la acumulación de ruidos, que deriva en una distorsión del sentido. Es casi un corolario de la Ley de Murphy: “Si existe por lo menos una posibilidad de que algo se tergiverse, es seguro que alguien lo hará”. Los políticos sienten gran simpatía por este teorema, y suelen aplicarlo cada vez que se arrepienten de un exabrupto, echándole la culpa a los periodistas. Así como el capitán Murphy fue víctima de su propia ley, el concepto de entropía ha sufrido una creciente degradación, a medida que la cultura literaria se familiarizaba con él.Cuando hace cuatro décadas C.P. Snow hablaba del divorcio entre las “dos culturas” (la científica y la literaria), solía decir que un humanista que ignorara la entropía era tan inculto como un científico que desconociera a Shakespeare. Hoy, la situación parece haber cambiado: abundan los científicos que citan a Shakespeare y los humanistas que hablan de entropía. Pero el resultado ha sido paradójico: la entropía de los escritores no tiene nada que ver con la de los físicos, aunque funciona bastante bien como metáfora.
basado en texo de Pablo Capanna

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Ahora si

Ahora si, con todas las ganas de hacer de esto algo importante.....

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